Citas y Refranes

lunes 21 de septiembre de 2009

Hogar


La tarde convertida en dulces relampagueos de luz, fundidos con el mar.
Cincelas los colores que se van apagando, con tus dedos encerrándose en la arena, como queriendo no salir más.
Te sonríes sin saber razones para ello, creyéndote única en tu universo, pero sabiéndote pequeña, incluso, un granito de arena.

De a poco se extiende la noche sobre esa porción de tierra, que sientes tuya, y la luna aparece en el cielo que, oscuro, te pesa.
¿Qué importa ya, todo lo demás?

Suspiras.
El viento pretende llevarte hasta el alma, y no lo dejas.
Allí estás, en ese espacio que nadie nunca te arrebatará.

Las olas van y vienen, trayendo quién sabe desde dónde, aquellas sensaciones que acumulas en tus sentidos.
¿Qué otros pies habrán tocado esas aguas antes que los tuyos?

¿Qué otros ojos estarán admirando ahora, esas mismas piedras que has arrojado al mar?

Cierras tus párpados y sientes…
Ah, todo.
Te inunda el sabor de lo inmenso, de lo que no tiene tiempo, de lo que no puede ser abandonado.

Respiras una y otra vez, como si recién aprendieras a hacerlo, como si nunca antes hubieras abierto los poros para sentirte viva…

¡Viva!
¡Eso era!

¿Hacía cuánto tiempo que buscabas comprender esa palabra?
Y allí, en aquel lugar perdido de las sombras de los recuerdos, donde tus pulmones respiraban momentos y tus venas palpitaban serenidad, allí comprendías…

Entonces te quedaste a llenarte de vida, hasta que la Madre se fundió con el océano, dando paso a los pequeños rayos de sol que te indicaron el camino de regreso a casa.

Casa.
Por fin, habías encontrado el lugar que algún día llamarías hogar.
.
Aclaración: La foto es de Bariloche, del Lago Nahuel Huapi, no de ningún mar. Pero combiné éste escrito que tenía de hace tiempo con la foto, porque es ese el lugar al cual algún día me gustaría llamar "hogar".

jueves 17 de septiembre de 2009

'Cause I can.


- ¿Me esperabas? -. La bocanada de humo salió imprecisa de su boca, junto con aquella mirada que escapó a los ojos, y la ansiedad se materializó.

Ella gimió, cerrando los ojos, sabiendose entregada.

- Pensé que no venías.
- Mentira. Me esperaste, te vi sentarte donde siempre, mirar a los costados, resignarte. Subir los pies al sillón, abrazarte las rodillas, suspirar. -. Pasó su mano por la garganta de ella, insinuando un recorrido que no habría de continuar.

Se apartó y se sentó.

- Te vi buscar el teléfono para ver si te llamaba. Dos, tres, cuatro veces. Después fuiste a pedir un trago. Un chico en la barra se te acercó y lo espantaste, tenías miedo de que llegara y te viera con él.

Ella sonrió y le devolvió una mirada llena de complicidad.

- Me tuviste toda la noche sola, expectante, entregada... y sólo me mirabas desde las sombras. ¿Por qué?

Ella quiso acercarse pero no lo hizo. Sabía que no era el momento.
El se levantó, siempre en silencio, petrificando sus sentidos, respirando su temor.

Su deseo.

Y entonces, acercando sus labios a su oido, le susurró:


- Porque puedo.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Reflexiones deborísticas... (?)

Quien diría que las cosas alguna vez serían tan difusas, tan inexistentes. Que hacer lo correcto es algo tan efímero como cuando soplamos esos panaderos y vemos nuestros deseos perderse con el viento. Vivimos en una bocanada de humo constante, que atraganta las lágrimas y nos vuelve locos de gracia. Porque es cómico. Verlos a todos dar vueltas desde el puente que cruza la autopista, ahí cerca de casa. Es cómico verlos pasar apurados desde la puerta del local, es cómico escucharlos gritar obsenidades a cualquier teta que se pasea en una blusa.

Es bastante gracioso que no seamos más que bichitos sin saber cómo organizar el panal. Y en el medio, aparecen los que aparentan manejar hilos. Se saben superiores porque les conferimos esa habilidad. No gobernamos nuestro propio subconsciente, y eso es lo que nos hace gobernables. Heridos de muerte, sobrevivimos de mentiras y represiones. De banalidad nos vestimos, nos vanagloriamos con eso. Como si la vida fuera ese color que está de moda, o esa cara bonita que mancha las revistas y que mañana sólo será un nombre más.

Un nombre más… ¿Y qué significa el nombre? Solo un conjunto de fonemas que identifican un concepto, como diría la gramática. La lingüística. La sociedad.

Quizás algún día pueda empezar a entender de qué va esto que denominamos vivir. O soñar. Por ahí descubrimos que todo es un gran sueño esperando para ser soñado. Que no somos mas que burbujitas de energía flotando en la inmensidad, en algún lugar inimaginable… quizás solo seamos nada.
Y todo al mismo tiempo.


Mientras tanto, seguiré con mis sonrisas furtivas, mis pensamientos extraños cuando cruzo aquel puente, mis caminatas a la luz de la luna que tanto atemorizan a mis padres, mis desvaríos en el bar de siempre.
Y trataré de encontrar ese camino que me resulta invisible, pero que cada tanto voy rozando con los pies.

martes 18 de agosto de 2009

Refresh.



Nunca digas nunca, deberían ser las tres primeras palabras que te enseñen a pronunciar. Hasta tenemos sonidos nasales y todo, no debe ser mucho más difícil que decir 'papá' o 'mamá'.
Mi consejo del día de hoy (para quienes estén interesados en las letras de esta pobre estúpida ya cansada de vivir a sus primeros diecinueve años de vida) es "nunca digas: 'nunca haré lo siguiente'", porque la vida se encarga de hacerte tragar tus propias convicciones.

Pasaron unos cuántos meses desde mi última vez por estos lares. Tantas vivencias marcadas a fuego sobre la piel, me hacen gritar en silencio que tienen que seguir siendo secretas. Aunque dicen por ahí que los secretos de a dos, dejan de serlo.
Ok, ¿y entre tres? ¿y cuatro? ¿o cinco...?

No me dejan alternativa, voy a tener que escribir. De alguna forma hay que exteriorizar las dolencias. Y las sonrisas. Aunque a éstas las exteriorizo hasta cuando estoy deshecha en tristezas.

¿Por qué te reís? Me preguntaron muchas veces.

"Porque puedo"

Que tengan una linda semana.

Deb.